¿CÓMO ABASTECER ADECUADAMENTE AL SISTEMA NACIONAL DE SALUD DE BIENES CON COMPONENTES DE SERVICIO?

Autor: Dr. Julio Mármol Almeida

El 2020, nos ha traído una pandemia, cuyos efectos han cambiado enormemente varias actividades cotidianas, y diarias de la humanidad, como nos vestimos, nuestra alimentación, nuestra protección, nuestro trabajo, e inclusive la forma como acudimos al médico y por ende nuestra dispensación de fármacos y dispositivos médicos, constituyéndose en un reto para el proveedor otorgárselos al Estado de forma adecuada, emergente y con un componente adicional, hacerlo como servicio integral y no como un bien. La forma tradicional de generar la necesidad para la adquisición de dispositivos médicos en las unidades de salud a nivel nacional ha correspondido a un análisis simplista del histórico de compra de los mismos, revisando de manera rápida los stocks internos y acudiendo a una matriz recta y perfecta, que no contiene las diferentes aristas que por la naturaleza de salud del ser humano, puede ocasionar cambios que alteren su perfección.

Lo descrito no ha merecido mayor atención por parte de las Autoridades de Salud, quienes en el mejor de los casos solo conocen ciertas realidades operacionales de las Casa de Salud más grandes del País, esto ha hecho que se continúe adquiriendo sin discrimen alguno los dispositivos médicos a nivel nacional. Ahora bien, el Ecuador ante el azote de la pandemia, emite disposiciones de emergencia nacional, entre las que sobresalen la declaratoria de emergencia del sector salud y el estricto confinamiento de los ciudadanos en sus hogares, esto acarrea dos inconvenientes:

El primero corresponde a que los proveedores que entregaron sus productos antes de la pandemia, y que se adquirieron bajo la forma tradicional, estos se encuentran almacenados, sin uso y pronto a caducarse, que sumado a la cláusula exorbitante de “canje”, genera un costo adicional no planificado. El segundo problema corresponde a las compras que se realizaron bajo el procedimiento de emergencia, que también utilizaron la metodología tradicional de compra, e inclusive, dependieron mucho del momento y de la falta de conocimiento de la enfermedad, que también están generando a la presente fecha inconvenientes de falta de uso de los bienes entregados teniendo un alto riesgo también de “canje”. Bajo dicha prerrogativa no ha sido funcional realizar una compra de la forma tradicional y más bien, ha sido contraproducente para los proveedores tener entre 1 o 3 años, por lo general, bienes que se encuentran embodegados para luego de lo cual una vez que vayan a caducarse ser canjeados por otros, que muy seguramente seguirán la misma suerte, y tenemos una espiral que nos lleva al mismo punto inicial, esto sin duda rompe el equilibrio económico de las empresas.

Una forma idónea de adquirir dispositivos médicos a nivel hospitalario, corresponde a realizar una contratación de servicio, ahora bien, nos detenemos a pensar, ¿Cómo puede ser que un bien sea considerado un servicio? La respuesta es simple, los proveedores se han limitado única y exclusivamente a entregar bienes, pocos contratistas verifican por ejemplo los stocks, la rotación, etc., es decir, analizar el uso de sus dispositivos médicos, dejando de lado esa importante fuente de información que inclusive para una toma de decisión estratégica por parte de las autoridades de la Unidad Médica. Bajo dicha circunstancia se debe cambiar la forma de adquisición, transformándola bajo un servicio, de manera que levantando la información y cruzándola entre las partes se adecúe la entrega para que sea de forma prorrateada, bajo demanda, con un respectivo precio referencial, mediante el cual el compromiso no sea
principalmente la entrega de un dispositivo, sino, la entrega de todo un análisis estructural de necesidad del mismo, con manejo de stocks, rotación, análisis de caducidad, levantamiento de riesgos que pudiesen suceder con el almacenamiento y entrega al usuario final, obviamente bajo las directrices de las autoridades.

Para llegar a dicho punto la Administración Pública, deberá realizar lo siguiente:

  • Obtener la actualización del uso del dispositivo médico, definir si existe alguna actualización tecnológica del mismo, y como es obvio cruzar con su bodega en lo que respecta a la rotación y uso de los dispositivos médicos, y realizando una proyección de pacientes que existirán conforme a la
    patología.
  • Los stocks mínimos para su operación normal.
  • El espacio de almacenamiento adecuado y que cumpla con todos los requerimientos de seguridad y de salubridad (de ser el caso).
  • Responder a la inquietud, es necesario un servicio adicional al bien y lo cotiza.
  • Definir claramente los plazos de entrega y la forma de pago.

Es decir, avanzar a la modernización de la prestación de los servicios de salud, que va de la mano de las nuevas tecnologías o mejoras tecnológicas que los dispositivos puedan tener. Uno de los éxitos de la aplicación de este procedimiento es el uso de dispositivos médicos en el área traumatológica en donde, NO se adquiere como bienes exclusivamente, sino que se encuentra anexado lo siguiente:

  • Prestación de un instrumentos
  • Asistencia en la operación
  • Entrega del material de osteosíntesis conforme el tipo de operación directamente en sala y a medida del paciente
  • Registro en bodega y sala de operaciones

Además, el costo debe realizarse por el ítem utilizado más el servicio, convirtiéndose en una eficaz forma de adquirir servicios de forma especializada en el cual esta inmiscuido un bien y cuyo procedimiento beneficia a las partes, ya que conlleva a lo siguiente:

  • Desnaturaliza la normalización del bien y del servicio.
  • Propende que el Oferente pueda tener certeza legal de hasta dónde llega su responsabilidad en la ejecución contractual.
  • Ayuda a que la Entidad Pública no embodegue los bienes, evitando “el canje”.
  • Crea verdaderas alianzas estratégicas que permiten una mejor fluidez de procedimiento de pago.
  • Evita el sobre stock de las entidades de salud.
  • Permite manejar presupuestos reales de mercado.
  • Conlleva al uso racional de los bienes y dineros públicos.
  • Al desnaturalizar la normalización permitiría utilizar procesos no dinámicos que precautele la calidad antes que el precio, de hecho existe ya la obligación legal de la rebaja del 15% conforme lo determinado en el artículo 163 de la Ley Orgánica de Salud.

Bajo estas características NO se debe realizar lo siguiente:

  • Adquirir dispositivos médicos en exceso y con entregas totales.
  • Utilizar procedimientos dinámicos, como la subasta inversa, privilegiando únicamente el bien y su costo y no el bien, servicio y calidad.

El canje de los dispositivos médicos, al no encontrarse normada dicha figura, sin embargo es un requerimiento técnico unilateral y comúnmente practicado, que nace por el temor de que se caduquen en bodega. Realizar contrataciones por tiempos de ejecución cortos que no permitan la ejecución normal de un proceso. Sin embargo de lo anotado, la intención del SERCOP, ha sido en cierto modo crear esa figura que permita no tener bienes embodegados que puedan caducarse, con una de las tantas reformas a la Resolución 72, que cabe indicar tiene más artículos que la propia Ley Orgánica y su Reglamento General, en donde crea tres figuras: Bienes estratégicos, Subasta Inversa Corporativa de Bienes Estratégicos y Licitación Corporativa. Lamentablemente, la lectura operativa realizada corresponde a la contratación tradicional, sumada a la creación del listado de bienes estratégicos –dispositivos médicos– en donde se encuadra enuna línea que no permite ver las aristas de necesidad propia, y de actualización tecnológica, dejando de lado las funcionalidades actuales y la casuística mundial. Además crea el operador logístico, que genera un intermediario entre la entidad y el proveedor, que generará desde mi punto de vista inconvenientes en la ejecución control e inclusive pago, ya que adquiere potestades intrínsecas de la administración pública; sin embargo, la norma preveé desde ya un canje de manera irrisoria pero ya lo crea.

Este experimento creado por el SERCOP, trae un nuevo reto a los proveedores de Dispositivos Médicos, esto es prepararse para la subasta inversa corporativa, creada bajo una forma tradicional de adquisición y con una voraz normalización de bienes, que no permitirán el ingreso de nuevas tecnologías y que en caso de no ganar no podrán abastecer al Estado, ya que la unidad médica tiene la obligación de contratar lo que se encuentra catalogado, y estará impedida de subir procesos sin previo análisis de dicho repertorio. Este reto únicamente podrá ser vencido con una simple acción: “la capacitación” constante a la RPIS, por parte de las empresas distribuidoras, así como a sus propios equipos de las empresas proveedoras, con el fin de tener las herramientas necesarias para solventar los problemas venideros

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Ion Tiriac
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